miércoles, 15 de diciembre de 2021

Lecturas: Bajo el cielo de acero, de Joan Mundet

En 1996, hace nada menos 25 años, Arturo Pérez Reverte firmó su primera novela de El Capitán Alatriste, un personaje de capa y espada, que fue ilustrado inicialmente por Carlos Puerta. No sería hasta la cuarta  entrega en el año 2000, cuando Joan Mundet pasaría a colaborar con Reverte, convirtiéndose en la siguiente entrega, El caballero del jubón amarillo, en el ilustrador oficial de las novelas de Alatriste, creadas por el exitoso escritor cartagenero. 


Un momento en el que algunos descubrimos el arte de un Joan Mundet (1956, Castellar del Vallés, Barcelona), con un estilo gráfico que le venía como anillo al dedo al personaje. Si bien es cierto que ya era un dibujante reconocido en los ochenta, por colaborar en revistas como Rambla o Rampa-Rambla; en las que hizo sus primeras historias, como es el caso de Gari Folch. Luego vendrían otras historietas, hasta que en el año 2016 comenzaría a publicar uno de sus personajes más emblemáticos creados por el autor, Capablanca. Una historia ambientada en una época de bandoleros, en la Cataluña de 1600, dentro de un contexto de capa y espada, en el que el protagonista es un tal Joan Muntada

En la carrera gráfica de Mundet, no todo iban a ser historias de este estilo, también ha tenido tiempo para firmar, dibujar, un Wéstern crepuscular, en la línea de John Ford, Sergio Leone, Sam Peckinpah, o Clint  Eastwood, Bajo el cielo de acero. Un título que nos ha traído la editorial Ponent Mon, con la calidad de edición a la que nos tienen acostumbrados en los últimos años. 

 
Bajo el cielo de acero comienza cuando dos indios armados con revólver, descubren a una niña cerca de los restos de una caravana, Rita Candela. La muchacha está escondida dentro de una pequeña cueva, que le ha servido para no caer ante el ataque de los indios, guareciéndose en ese pequeño y oscuro lugar. Estos dos, deciden llevársela maniatada con unas intenciones no muy claras, mientras que en el horizonte de la seca y desértica Arizona, se divisa un jinete solitario, un negro llamado Horace en compañía de su caballo llamado Realejo. Este decide liberar a la chica y protegerla de todo mal que pueda surgir en el camino. Rita sufre pesadillas por lo sucedido a sus padres, negándose a comer ante el requerimiento de Horace; aún permanece en estado de “shock”. Poco después va recuperando el ánimo y el apetito, incluso a consigue adecentarse peinándose el cabello alborotado. Al volver al lugar de los hechos, el hombre descubre una carta manuscrita de la madre de Rita, donde pone de manisfiesto la fatalidad que está a punto de ocurrirles. Rogando al futuro lector de la carta, que lleve a Rita con su tío Vicente, “Tito”, en el caso de que les suceda algo. Al leer la carta Horace, decide cumplir con este deseo, a pesar de que pueda poner en grave peligro su vida hasta llegar a Colorado

En medio de la noche sufrirán el ataque de los Apaches, con un resultado para los indios nada halagüeños. Han transcurridos varios días, y necesitan comida para continuar el camino, decidiendo Horace acercarse a un pueblo cercano a por provisiones; dejando en un lugar supuestamente seguro a la joven, para retomar posteriormente el camino hacia Tucson. Hasta que una vez en la posada con la comida necesaria para preseguir, ve entrar al Tigre Contreras: el líder de una  banda de forajidos mejicanos, al que le acompañan una serie de muchachas, entre ellas Rita. Mostrándolas con unos propósitos carnales y monetarios nada recomendables. Desde ese momento la historia se convertirá en una huida constante con algún que otro sobresalto y un final inesperado. 

El trabajo de Mundet en esta obra brilla a un gran nivel, con un grafismo sobresaliente, lleno de detalles y viñetas amplias, para mostrarnos la espectacularidad del desierto de Sonora. A lo que hay que añadir un color de tonos morados, tostados y marrones, que complementan a la perfección los dibujos del autor. Sin olvidarme del dominio del dibujo de los caballos, algo realmente difícil de trasladar al papel con la autenticidad que se requiere.  

En los XV capítulos que componen Bajo el cielo de acero, podremos disfrutar de la elegancia y la belleza de un dibujo espectacular, con un Mundet que borda la historia con este bello Wéstern. Mi más sincera enhorabuena al autor; y a los posibles lectores, que se animen a probar con este álbum. Solo puedo recomendarles este trabajo, con el que a buen seguro pasarán un gran rato.

Bajo el cielo de acero, de Joan Mundet
Cartoné, 184 páginas, 21,2 x 29,2 cm
Color de Joan Mundet
PVP 32€    

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