lunes, 16 de febrero de 2026

"Antes de ver los originales a lápiz de Ibáñez, no sabía lo que me iba a encontrar". Entrevista a Joan Espinach

 

Hoy entrevistamos al último colaborador, entintador de Francisco Ibáñez, a Joan Espinach (1956, Esparreguera, Barcelona). Un profesional que durante al menos cuatro décadas estuvo dedicado al mundo de la animación, siendo miembro fundador del estudio Acció. Durante ese tiempo, estuvo también trabajando como dibujante para las revistas Disney italianas como Topolino, o en el campo de la animación para la productora Cromosoma; en títulos tan destacados como Las tres mellizas. Así como la función de director de animación del equipo de Acció, en producciones como 10+2: El gran secreto, o de ayudante de dirección en largometrajes como Cher Ami. Además de colaboraciones en diversos films, como director de animación en El Cid. La leyenda, The 3 Wise Men (Los Reyes Magos) o Chico & Rita, por poner algunos ejemplos.

 

En 2013, volvería su labor como dibujante y entintador para Comicup Studio, para diversos países como Dinamarca, Holanda, Suecia, o Inglaterra; con personajes como Pato Donald, Mickey, Karlijn, Catootje en de ouders, Bamse; Lasse Maja, Ostwind, Little Passport, Horse Club, LEGO o Barbie. Es en 2020, cuando pasa a entintar (digitalmente) las páginas de Mortadelo y Filemón, del maestro Francisco Ibáñez, relevando en esa función a Juan Manuel Muñoz.

Echando la vista atrás y el paso de los meses desde el fallecimiento de Ibáñez, he querido entrevistar a este profesional de la animación y el dibujo, e intercambiar sus impresiones.

La primera pregunta obligada:

JM – ¿Eras lector de tebeos en tu infancia? ¿Cuáles eran tus lecturas favoritas? ¿Destacarías algún dibujante entre tus favoritos?

JE – Por supuesto. Desde muy pequeño me atraían los dibujos, algunos de ellos especialmente, no sabía porque, pero me producían una sensación muy especial; esto todavía me pasa en la actualidad. En mi infancia, al inicio de los sesenta, eran muy populares los cuadernillos apaisados: Hazañas bélicas, Gorila, Tamar, sobre todo Capitán Trueno y Jabato, que salían semanalmente y que intercambiábamos entre los niños. Por supuesto también la revista Pulgarcito y el TBO, con sus personajes como La familia Ulises, El profesor Franz de Copenhague y como no, algunos de mis favoritos: Mortadelo y Filemón, Rompetechos, Anacleto, Las hermanas Gilda, Carpanta, Doña Urraca, y sobre todo 13, Rue del Percebe. También me gustaban mucho las historietas que publicaban en la Editorial Novaro, como Periquita y Daniel el travieso, además de la revista valenciana Pumby. 

                                         
Posteriormente a partir de los nueve o diez años, descubrí la revista en catalán Cavall Fort, que publicaba material de la llamada escuela franco-belga. Esto me dio a conocer dibujantes como Peyo o Franquin, ahí sentí fuertemente esa atracción hacia sus dibujos, los encontraba muy bien hechos y muy expresivos. En esa época frecuentaba una biblioteca de la Fundación de la Caixa, en Montserrat, donde pasaba todas las vacaciones escolares del periodo navideño. Allí es donde descubrí los álbumes de Jan i Trencapins (Johan y Pirluit) de Peyo, Spirou y Fantasio y Marsupilami, de Franquin, Tintin y Astérix; fueron innumerables las horas de placer y risas que experimente en aquellos años, que sin duda me marcaron profundamente. 
 
 
Los Vengadores nº 49, Vol. 1, Vértice 

Más tarde con doce, trece años, empecé a ser fan de los cómics de la editorial Vértice, Spider (de la editorial británica IPC/Fleetway), Zarpa de Acero, Mytek y Kelly ojo mágico. Al poco tiempo empezaron a publicar material de Marvel, mis preferidos eran Los Vengadores (The Avengers) y El Hombre de Hierro (Iron Man). En aquella época yo estaba interno en Vic y los fines de semana que podía ir a mi casa, mis padres me daban dinero para coger el bus hasta Manresa. Dinero que me quedaba, haciendo el viaje en autoestop y que utilizaba para comprar los cómics, tipo librito (los llamados taco), de Vértice, donde salían todos estos personajes; era mi gran ilusión. Mis padres nunca se enteraron.

JM – Durante tu infancia y adolescencia, ¿qué papel jugaron en tu vida las películas Disney? ¿Cuáles destacaría como mejor animadas y conseguidas argumentalmente?

JE – En aquellos años las películas de Disney solo las podíamos ver en el cine, cosa que hice, pero era una de vez en cuando; no como ahora que las puedes ver tantas veces como quieras. Lo que si me encantaba y que podía ver por televisión era Disneylandia, un programa presentado por Walt Disney en persona, en el que se hablaba de su mundo y de sus creaciones. Ahí se pasaban muchas secuencias de sus películas y se explicaban sus hallazgos en el campo de la animación, su forma de crear historias; de cómo sus dibujantes trabajaban y como iban descubriendo nuevas formas de crear historias. Era un programa fantástico. 

 

Probablemente de las películas Disney, mi favorita es El libro de la selva, de hecho, todas las antiguas. Blancanieves me fascinó de pequeño, pensad que solo la vi una vez; Pinocho, a pesar de que todavía estaba animada a veinticuatro dibujos por segundo, lo que hacía que su animación a veces temblara un poco, significó a nivel técnico un enorme avance. Especialmente en lo que ahora denominamos FX (efectos especiales), nada que envidiar a las películas de hoy en día, producto de  una capacidad tecnológica infinitamente superior. 

Me preguntas a nivel argumental, pues te diría que todo lo que se hizo hasta la muerte de Walt Disney. Era un gran contador de historias, la forma en que las visualizaba y transmitía a sus dibujantes, el criterio que tenía para saber lo que funcionaba o no; el ritmo narrativo correcto, fue inigualable, muy copiado, pero sin el alma que él les daba. A partir de ahí, todo lo que se hizo posteriormente no tiene ni punto de comparación, se ha intentado sacar una formula una manera de hacer, pero…. Hoy en día se han criticado ideológicamente los presuntos valores morales que contenían esas historias, sin tener en cuenta el contexto social de la época en la que se crearon. Sin fijarse en la sensibilidad, humor y buen gusto con los que se trataban temas muy trascendentales, claro ejemplo de esto es Bambi, probablemente la mejor película de animación de la historia; marcó un antes y un después, cambió el mundo de la animación. En ella Disney cuenta el ciclo de la vida, mediante una maravillosa fábula con animales, por primera vez, sin dejar de ser animales, pero manteniendo un comportamiento totalmente humano.

JM – ¿A qué animadores dentro de la profesión admiras más y por qué?

JE – Fue ya en mis principios como profesional del cómic y debido a que empecé a trabajar en un estudio, Recreo (cuya principal producción era material para publicaciones de Disney), que descubrí a los llamados Nine Old Men, Les Clark, Marc Davis, Ollie Johnston; Milt Kahl, Ward Kimball, Eric Larson, John Lounsbery, Wolfgang Reitherman y Frank Thomas; los animadores que revolucionaron la animación y definieron las denominadas doce leyes. Sin ellos, todos los grandes animadores que los sucedieron, no serían tan grandes. De hecho, sin saberlo, ya los conocía desde mi niñez, pues aparecían en los programas de Disneylandia, allí frecuentemente explicaban como era su trabajo.

 
Walt en el plató de la serie Disneyland

JM – ¿Cómo fue dejar el periodismo por el mundo del cómic y la animación?

JE – Cuando tuve que decidir que estudiar en la Universidad, estaba indeciso entre Bellas Artes o Periodismo. Me decidí por periodismo, ya que en aquella época mi interés por lo social y político me tenía más sensibilizado; ya en el tercer año de carrera, es cuando me di cuenta de lo que significaba ser periodista, no me vi como tal. Así y todo, no podía defraudar a mis padres y terminé la carrera. Después del servicio militar y pasar por varios trabajos de toda índole (entre ellos algunas colaboraciones periodísticas), me planteé que es lo que realmente quería hacer con mi vida; entonces decidí hacerme dibujante de cómics, porque lo que realmente me gustaba era dibujar. Tenía veinticinco años, y seis meses de paro para dar el salto, ahí empezó mi otra carrera y tuve que empezar por primero.

 
Joan Espinach en su mesa de dibujo, año 1998

JM – En 1984 comienza a trabajar en Recreo Estudio, como asistente de Miquel Pujol, y entintador para cómics de Disney, para editoriales como Ehapa Verlag (Alemania), y revistas como Le Journal de Mickey (Francia), Topolino (Italia). ¿Cómo surgió la oportunidad de entrar en Recreo Estudio? ¿Cómo fue la experiencia? ¿Y qué aprendió de Miquel Pujol?

JE – En primero de dibujante aproveché para formarme y hacer mis primeras páginas. En esa época no había academias donde aprender el oficio, pero apareció el TCI, un taller de cómic que durante un par de años dieron tres grandes profesionales del cómic: Fernando Fernández, Manfred Sommer, y Leopoldo Sánchez, más bien los dos primeros. Ahí empecé a tomar contacto con los conceptos y el lenguaje gráfico, el problema era que el nivel de dibujo que tenían la mayoría de alumnos, incluido yo mismo, no era muy alto. Sin embargo con el material de ese año y poco más, me hice un dossier y empecé a ir en busca de un lugar donde encajar; en ese periplo tuve una entrevista en Recreo donde Miquel Pujol era el director de arte. A pesar de no encajar para su estudio nada de lo que le enseñé, si vio algo en mí, pues me puso deberes, básicamente hacer bolas y picos del pato Donald; después de dos semanas de llenar hojas con mis garabatos, me cogió como su asistente. Ahí empecé con más de veinticinco años como aprendiz, tarde tres años en poder empezar a realizar mis primeras historias del Pato Donald y Mickey Mouse. 

 
 Páginas de Mickey para la revista Topolino

Durante ese tiempo hice clean-up de un sinfín de páginas de Miquel Pujol y entintar unas cuantas más, así aprendí el oficio, ganando muy poco dinero, pero aprendiendo mucho. De Miquel Pujol aprendí todo, fue mi mentor, luego amigo y con el tiempo compañero. Compartíamos nuestro punto de vista sobre el oficio, con él ha transcurrido casi toda mi vida profesional. 

 

Páginas de El Pato Donald para Holanda  

JM – En 1986 comienza a trabajar en Comicup Studio, como asistente de Miquel Pujol, ¿qué les llevó a cambiar ambos de Estudio? ¿Cómo empezó a dibujar sus propias historias en la revista Topolino? 

JE – El mundo del profesional del cómic de agencia es complicado. Trabajamos para diferentes editoriales a través de agentes que intermedian con los editores, y eso genera muchas zonas opacas. Miquel Pujol era el director de arte de Recreo y en aquella época estábamos haciendo unos álbumes de 44 páginas, encargo especial de Adolf Kabatek, director general de la Ehapa Verlag Alemania; el cual daba la idea y controlaba como editor. Tanto el guion como los dibujos eran de Miquel, aunque en esa época eso no aparecía en ningún lado, yo le terminaba todos los lápices. Era un volumen enorme de trabajo, no estaba muy bien pagado y además el director del estudio no le pagaba lo acordado por dirigir el grupo de dibujantes, pues ya le parecía que ganaba suficiente con lo que le pagaba por las páginas. Al recordarle lo acordado Miquel, el director le ofreció el doble del precio por página, en ese momento Miguel explotó y le dijo que después de cinco álbumes en los que decía que no tenía margen, ahora le salía con esas, Miquel se fue. Un par de años más tarde nos enteramos de lo que pagaban por esas páginas, era nueve veces más de lo que él nos pagaba a nosotros. Detrás de él, salí yo tan pronto como nos ofrecieron trabajo en Comicup; en ese tiempo ya empecé a dibujar mis primeras páginas, y en cosa de un año o así, empecé con mi primer Topolino ya en el nuevo estudio.

JM - Barney the Dog (1988), de Pegbard Studio, fueron tus primeros pasos en el mundo de la animación, ¿cómo fue esa experiencia, y en qué forma te involucraste en la creación de la serie? 

JE – Miquel Pujol siempre había querido trabajar en dibujos animados, ya había colaborado con Pegbar Studio anteriormente haciendo fondos para la serie Jackson Five, de Hanna Barbera. Cuando empezó la animación de Barney the Dog entró como layout artista y animador, y yo como intercalador. Ese trabajo lo combinábamos con el cómic Disney para Dinamarca, de ahí saltamos a otra producción Vicky la coneja, una producción de Delta Group para TVE. Era animación combinada con imagen real para el programa de Hugo Stuven ¿Pero esto qué es?; allí Miquel entró como animador, y yo como intercalador, ya en la segunda temporada di el salto a animador. A partir de ahí fundamos el estudio de animación Acció para tirar adelante la serie de animación 10 + 2 con coproducción de TV3. Durante todo este proceso continué combinando la animación con el cómic Disney, hasta que quede atrapado por la magia de los dibujos animados durante más de veinte años.

 

JM - Saltando de la animación a la ilustración, en el año 2020, comienzas a entintar el álbum de Mortadelo y Filemón, Misión por España (abril 2021), ¿quién se puso en contacto contigo para trabajar con el maestro Ibáñez? ¿Cómo fue el proceso de selección para un nuevo entintador para Ibáñez? ¿Y cuánto tiempo pasó desde que te dieron el OK, hasta que iniciaste tu labor?

JE – Ya había vuelto a trabajar en cómic después de cerrar Acció, además, había hecho varios trabajos de diseño gráfico para Penguin Random House. En ese momento, a través de mis contactos con esa editorial, me enteré de que buscaban a alguien para entintar las historias de Mortadelo y Filemón y me presenté para hacer las pruebas. Ibáñez era uno de mis dibujantes favoritos de niño, de hecho, Filemón fue uno de los primeros que aprendí a dibujar, y como dibujante FreeLancer me pareció un buen trabajo. Me recibió la directora literaria B de Blok & Bruguera, la prueba era pasar a tinta una reproducción de un par de páginas ya publicadas a todo color de Mortadelo y Filemón. Le comenté que aquello no me parecía que sirviera como prueba, ya que estaba la tinta hecha y cuando entintas una viñeta, está a lápiz, sin ninguna pauta de tinta; también me dijo que le habían dado lo mismo a cuatro o cinco personas más.

Argumentó que no podía darme un original. Hice la prueba, para mí no tenía ninguna dificultad hacer algo que ya estaba hecho, la copié y se la entregué. Me dijeron que ya me dirían, y así pasaron casi seis meses, cuando daba por perdida toda posibilidad, recibí una llamada de la directora literaria de B, preguntándome si todavía me interesaba el trabajo. Le dije que sí, y me emplazó para una nueva prueba, esta vez sí, con el lápiz original de Ibáñez. La realicé, y me comento que estaba entre yo y otro candidato; finalmente, parece ser, que Ibáñez me escogió a mí. Enseguida tuve una entrevista con el director general de Ediciones B y acordamos el precio, y empecé a trabajar con Manel de Cos, editor de Francisco Ibáñez. Quedamos para el día siguiente y tener una reunión juntamente con Ibáñez, era el viernes 13 de marzo de 2020, el inicio del confinamiento, la reunión se suspendió.

JM - El álbum de Mortadelo y Filemón, Misión por España, fue el primer álbum de los cinco que entintaste digitalmente de la serie, ¿qué determinó que las páginas fueran entintadas de esa manera? ¿Qué pensaste al ver páginas de Ibáñez? ¿Cuánto tiempo empleaste en entintar las 44 páginas del álbum?

 JE – Hace ya catorce o quince años empecé a trabajar con una Cintiq, que es como una mesa de dibujo digital. Los animadores toda la vida hemos trabajado con mesas de luz, los dibujos finales siempre acababan escaneados o filmados para su posterior reproducción; además los trabajos de edición son inherentes a cualquier trabajo gráfico, los dibujantes de cómic entregaban su material para que otros lo editaran. En resumen, todo lo que se hacía terminaba pasando a las artes gráficas, en formato digital. Por eso si trabajas directamente en digital todo ese trabajo posterior te lo ahorras y puedes tener mayor control del producto final. Si hubiera utilizado la tinta y el rotulador, como se hacía anteriormente, al final al colorista le hubiera llegado una página digitalizada. Empecé con plumillas y pinceles, pero actualmente me es más cómodo hacerlo así.

Antes de ver los originales a lápiz de Ibáñez, no sabía lo que me iba a encontrar. Había escuchado rumores y tenía curiosidad por ver la verdad; cuando te pasan algo para entintarlo ha de estar todo muy definido. En animación le llamamos clean-up, si el dibujo no está bien limpio hay que limpiarlo antes de ponerse con la tinta, ya que esto es lo definitivo, no te puedes equivocar. 

 

Misión por el terruño/España. Lápiz de Ibáñez y tinta de Espinach 

Al tener en mis manos las primeras páginas de Francisco Ibáñez, quede gratamente sorprendido. Un dibujo limpio y claro, fresco, de alguien al que la mano le va sola, y te lo digo yo que, gracias a mi trabajo de director de animación, he visto los dibujos a lápiz de muchos dibujantes. Este excelente trabajo cualquiera puede verlo en las páginas que se publicaron de su último e inacabado álbum París 2024; y lo dibujaba encima de unos bocetos garabateados, súper flojo, en la misma página de papel. 

Con el primer álbum tardé más de lo que esperaba, había calculado entre doce y quince horas por página, pero aparecían muchos monumentos y planos panorámicos que tenían mucho detalle.

JM – Durante el tiempo que estuviste entintado a Ibáñez, ¿pudiste intercambiar algunas impresiones o palabras con él? ¿Te reuniste con él en algún momento para recoger las páginas a lápiz? ¿Qué pensaste al ver por primera vez los lápices de Ibáñez?

JE – Con Ibáñez no llegué a tener ninguna reunión cara a cara, como ya he contado, esta se desconvocó por la pandemia. Al principio del trabajo él me llamo y hablamos de cómo había visto las primeras páginas entintadas, me hizo algún comentario sobre los edificios de los fondos y poco más. Le pregunté qué le parecían los diferentes grosores de línea, y le pareció bien el criterio que utilizaba; debimos estar hablando unos quince minutos y quedamos que si había alguna cosa ya volveríamos a hablar, esa fue la única vez. Desde el principio me traían las páginas dibujadas por él a casa, y yo las entregaba vía email. Terminada la pandemia, intenté tener un encuentro con él, pero solo se pasaba muy de tarde en tarde por la editorial; cada vez le costaba más bajar a Barcelona y además lo tenían muy entre algodones. Finalmente cuando conseguí que me avisaran del día que pasaría por la Editorial, ya fue tarde, y me quede sin poder hablar personalmente con él. 

Mortadelo y Filemón. El cambio climático página 10 

JM – ¿Cómo fue el proceso de adaptación en el entintado de los personajes de Ibáñez? ¿Qué destacarías de su dibujo? ¿Y por donde empezabas a entintar sus medias páginas?

JE – Al principio me fijaba mucho en los diferentes grosores de la línea, su tinta es muy peculiar. Creo que se utilizaban rotuladores de diferentes gruesos, lo que daba una línea regular y poco modulada y yo trabajaba con pincel; que de por sí modula la línea a diferencia de un rotulador, esa era mi mayor dificultad. Por lo demás el dibujo de Ibáñez tiene una línea muy limpia, y eso a mí me gusta, por lo que me sentí enseguida muy cómodo.

Suelo empezar siempre por el principio, y voy para adelante, no me gusta hacer primero los primeros planos, luego los medios o ahora esta viñeta que me gusta más, y luego otra que me parece. Lo que si hago en cada viñeta es primero los personajes, y luego los fondos o al revés.

JM – París 2024 fue publicado tras la muerte de Francisco Ibáñez, en abril de 2024, una aventura inacabada de Mortadelo y Filemón, dejando tan solo veinte páginas acabadas a lápiz y guion. ¿Llegaste a entintarlas esas páginas? ¿Cómo recibiste la noticia del fallecimiento de Ibáñez? 

JE – ¡Sí! Tenía entintadas siete páginas, que me pagaron, y montadas para empezar, hasta la trece, que se quedaron así. 


París 2024, página 1. Lápiz de Ibáñez y tinta de Espinach 
 
Me enteré de su fallecimiento por la radio, fue una noticia que salió en todos los medios. Enseguida me llamarón de la editorial comunicándomelo, y que ya hablaríamos de lo que se iba a hacer; también lo hablamos con Rubén Larrea, que era mi enlace con Ibáñez, el que me traía las páginas y con quién intercambiaba impresiones sobre como lo veía. 
 

París 2024, página 2. Lápiz de Ibáñez y tinta de Espinach 

JM – ¿Te gustaría ver algún día esas veinte páginas publicadas entintadas y acabadas, con el color habitual de la serie?

JE – No especialmente, la editorial decidió hacer el montaje tal y como lo hizo siguiendo la línea de lo que se hizo con el último álbum de Hergé, Tintin y el Arte-Alfa. Lo que si hubiera hecho, teniendo en cuenta que el sistema de trabajo de uno y otro artista eran tan distintos, es aprovechar el material que ya se tenía, y empezar las primeras páginas totalmente acabadas a todo color y rotuladas. Las siguientes rotuladas y pasadas a tinta, en blanco y negro; las últimas que se tenían solo a lápiz, rotuladas, y al final el resto de la historia solo el guion mecanografiado tal y como Ibáñez solía hacer. Así se hubiera visto mejor todo el proceso y se hubiera podido leer la historia.

JM – Al igual que en París 2024, existen las páginas tan solo a lápiz de tus álbumes con Ibáñez: Misión por España, El cambio climático, La vuelta al mundo, Mundial 2022 y Mundial de baloncesto 2023, ¿te gustaría verlas recopiladas en un solo álbum, al estilo del arte de Ibáñez?

JE – ¡No sé! Creo que con la publicación de París 2024 a lápiz, ya se puede uno hacer a la idea de cómo debían ser los lápices de las historias anteriores. No sé si habría mercado, pienso que en el fondo un cómic es algo que se lee para pasar un buen rato; de ahí que encuentro que no rotular el texto de los globos en la publicación del último álbum, le quitó gracia al cómic.

JM – ¿Qué proyectos tienes en la actualidad? ¿Qué te queda por hacer? 

JE – Hace ya un par de años que estoy jubilado y todavía sigo entintando algunas páginas, a mi ritmo. Me gusta dibujar y pienso continuar haciéndolo, pero no al nivel de exigencia que significaba tener que hacer el máximo de trabajo, para poder facturar lo suficiente para ganarme la vida.

A parte del dibujo, siempre he tenido otros intereses y ahora puedo dedicarles más tiempo.

Gracias por tus palabras y tu tiempo. 

ALBUMES:

-Misión por España. Abril de 2021- Magos del Humor 208

-El cambio climático. Octubre de 2021- Magos del Humor 211

-La vuelta al mundo. Abril de 2022- Magos del Humor 214 

-Mundial 2022. Noviembre de 2022- Magos del Humor 217

-Mundial de baloncesto 2023. Junio 2023- Magos del Humor 220

-París 2024. Abril 2024- Magos del Humor 222* 

 

  
 

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