
Hay historias que llegan al público
y otras que no pasan de ser una anécdota, no es el caso de Sangre de Barrio de
Jaime Martín (L’Hospitalet, 1966). Un autor con una trayectoria de más de
cuarenta años, que con su primer trabajo importante, desgrana un panorama nada halagüeño,
la de una juventud marcada por las drogas y la violencia. En una sociedad donde
el paro estaba enquistado, y la juventud se desvivía por encontrar un futuro a
su vida, a pesar de que muchos de aquellos que lo intentaron se quedaron en el
camino. Es el caso de lo que se narra en Sangre de Barrio, una obra en tres
actos, protagonizado por el adolescente Vicente González Márquez (Vicen para
los amigos), que Norma Editorial ha tenido a bien a reeditar, en una nueva
edición en un formato más grande, respecto al edición de 2012, dentro de la
colección Nómadas.
Una historieta que nos retrotrae
a los ochenta, las cintas casetes, el heavy metal, los vinilos, los canutos o
los new waves, y a una banda sonora marcada por Rosendo, Burning, Ramoncín o El
hombre del Sako, entre otros. Uno no puede más que asombrarse en la forma que narra
Martín en sus páginas, de las que se denotan ciertas influencias, que van desde
Carlos Giménez, Bernet, José Mª Beá o Alfonso Font. Todos ellos unos
maestros de noveno arte, con mucha “grapa”.
Una historia que comienza con la
llegada a un piso del municipio barcelonés de L’Hospitalet, de Vicen, su
hermana y su madre. Acaban de dejar atrás al padre, tras los malos tratos
sufridos a toda la familia, y piensan rehacer su vida como buenamente puedan. El
primer encargo de Vicen, será ir a por un cartón de leche, mientras conoce a
unos chavales, que le pone en antecedentes del Pedraforca, el instituto de FP
del barrio, donde se ha apuntado a estudiar. Estableciendo una complicidad y amistad
con ellos, sobre todo con “Cepa”, Ceporro.
A la mañana siguiente, su hermana
mayor le acompaña al instituto, con algún que otro abuso físico. Vicen sufrirá
a la llegada del Pedraforca, el típico recibimiento de los alumnos veteranos,
con un despliegue de collejas importantes. Tras ese suceso y regresar a su
casa, y tener un parecer diferente a la de su hermana, vemos como en el instituto
uno de los alumnos en el patio le pide un “sigarro”, diciéndole que el que tiene
entre los labios es el último, entrando en conflicto, y acudiendo al rescate el
“Cepa”; recomendándole que se haga de la panda junto con “El chichi” y “El Padrino”,
para lo cual debe tirarse a “La bichito” y
robarle la pasta a un pavo. Algo a lo que Vicen accederá posteriormente, será el
comienzo de un camino marcado por el sexo, las drogas, los traumas familiares,
los robos, el trapicheo y la tragedia.

Lo que vemos en Sangre de Barrio,
es la crónica de un joven atrapado en una sociedad en la que no encaja, donde
las dificultades y las malas decisiones le llevaran por un camino sin retorno.
Es ahí donde Martín con maestría, nos muestra a un Vicen en apuros, en los que
denota un amargo pesimismo, mucha frustración y cierta rebeldía en la vida de
nuestro protagonista.
La obra fue previamente fue
serializada en la revista El Víbora desde 1989, y posteriormente recopilada en formato
álbum hasta el año 2005. Su autor fue premiado en 1990, como “autor revelación”,
en el 8º Salón del Cómic de Barcelona. En referencia a esta nueva edición de
Norma Editorial, cuenta con una nueva rotulación, y el regalo de una lámina con
la primera edición.
Estamos ante un gran comienzo, de
un autor como Martín que a medida que ha avanzado su carrera, ha firmado
trabajos del nivel de Todo el polvo del camino, Las guerras silenciosas, Jamás
tendré 20 años y Siempre tendremos 20
años. Si quieres conocer los inicios de Jaime Martín, Sangre de Barrio es el
mejor ejemplo de un tebeo bien hecho y contemporáneo de su tiempo.
Sangre de Barrio
Jaime Martín
Prólogo de Jaume Vidal
Cartoné, 192 páginas , 19,5 x 27 cm, b/n
PVP: 35€