Se ha hecho esperar la publicación integral de El último héroe, uno de los trabajos que hiciera Bernet para Italia, antes de comenzar con Torpedo 1936. La historia fue editada parcialmente en la revistas Mocambo y Mortadelo a primeros de los ochenta, y desgraciadamente no llegó a publicarse en su integridad. Un suceso editorial del que ha puesto remedio Laramie Ediciones, con la edición de la obra, en un cuidado formato, en blanco y negro y con unos interesantes extras. Un trabajo que nos retrotrae a una etapa de un Bernet que mejoraba a pasos agigantados en su trazo y en la composición de viñetas, a medida que su arte fluía por las diversas revistas del mercado italiano y español. Para ello, Bernet tuvo la idea de inspirarse en la biografía de William Tilghman para construir un western crepuscular, en medio del far west americano.
Una aventura épica, en la que William Hickok, alias “Wild Bill”, el primer Sheriff de la zona después de la Guerra de Secesión, se ve implicado en defender a un joven granjero llamado William Tilghman de unos soldados sudistas del robo de una ternera. Fruto de esa ayuda, el joven establece una conexión especial con Hickok, que cinco años después, se ve refrendada al intentar emular su forma de disparar con la ayuda del propio Wild; al que enseña su técnica para llevarla a cabo, y el siguiente consejo: “no dispares nunca, si puedes evitarlo”.
Años después, a punto de cumplir los veinte, en las fiestas del pueblo Atchison, el joven Tilghman queda prendado de una joven y bella muchacha, sin ser correspondido por el momento. Justo en el instante que debe participar en la persecución y acompañamiento de un buen número de bisontes por tierras indias hasta Dodge City, con compañeros de viaje como “Huracán”; un viejo cocinero que da buenos consejos, para no perder el cuero cabelludo por los indios. Una vez en su destino, en medio del baile y las fiestas, se reencuentra con la joven que le gustaba, la señorita Flora Kendall. A la que demuestra con creces lo mal que baila, para poco después, celebrarse los esponsales y establecerse en la granja de Bluff Creek. Dos años después recibe en su hogar a Wild Bill, ya como Sheriff de Dodge City, pidiéndole a este que sea su ayudante ante el infierno de delincuencia en el que se ha convertido la ciudad, gracias al señor Bat Masterson y sus hombres. Un pueblo en el que permanecerá, hasta erradicar a los más indeseables de lugar, dimitiendo de su cargo, para partir en busca de una vida con su esposa a Oklahoma y nuevos retos por conseguir.
Estamos ante una buena historia, en el que Bernet ejerce como director de cine, de fotografía, de un John Ford en estado de gracia, en el que el final de la historia acaba como un auténtico western de los buenos. La narración visual de las viñetas, viene acompañado de un trazo en su línea más gruesa, con el que remarca más si cabe la importancia del blanco y negro. Quiero destacar que el nivel gráfico de Bernet alcanzaba ya un nivel importante en esos años, y que posteriormente fue en aumento, viéndose refrendado entre los lectores y los profesionales como uno de los grandes autores del cómic europeo.
En cuanto a la edición de Laramie, quiero destacar el gran diseño de la edición y el empleado en la separación de los capítulos que la componen. Junto con los jugosos extras, como una entrevista a Bernet, así como el excelente artículo de mi amigo Aitor Marcet, sobre William Tilghman y Bill Doolin.
Ya solo me quera recomendar El último héroe, como una buena lectura, que afortunadamente ha sido recuperada para los lectores más ávidos de la obra de Bernet, entre los que me encuentro. Sigan mi consejo, y no dejen escapar la oportunidad de leer un trabajo hecho con oficio y maestría.
El último héroe: La vida del Sheriff Tilghman
Guion y dibujos de Jordi Bernet
Textos historicos de Aitor Marcet
Entrevista a Bernet, por Pedro Delgado
Cartoné, 80 páginas, 23 x 32 cm, b/n
PVP: 21,95€



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