Si hay un icono dentro de los superhéroes, que han dejado huella en el imaginario de la gente, nombraría sin dudar a Superman. Un personaje creado hace nada menos que ochenta y ocho años por Jerry Siegel y Joe Shuster en 1938. Cuando apenas hace unas horas se ha celebrado el Superman Day (por el Action Comics nº 1, que fue publicado un 18 de abril), quisiera hablar de una de las últimas buenas historias que se han publicado en nuestro país, Superman: Los últimos de Lex Luthor. Un trabajo firmado por Mark Waid a los guiones, Bryan Hitch a los lápices y tintas de Kevin Nowlan, que nos muestran un gran cómic de principio a fin. En la que el guionista explora la enfermedad de un Lex Luthor terminal y la ayuda de Superman por salvarle la vida; en un guion fuera de continuidad de las series actuales en DC. La edición de Panini Cómics cuenta con un tamaño XL, dentro de su amplia variedad de la línea Black Label.
Una historia en la que vemos de inicio, como zozobra un barco en la costa de Bangladesh, para a continuación llegar a la pequeña isla de Meghwip, la cual se está hundiendo gracias a la intervención de un artefacto mecánico: un robot cuyo casco está forrado de plomo. Un metal que impide a Superman ver su interior, al bloquear su visión de rayos-x. Al abrir el casco, se encuentra con el villano de Lex Luthor, detectando que algo raro le pasa, un extraño espasmo en sus músculos y una dificultad respiratoria. Antes de preocuparse por Lex, interviene para construir un reflector de seísmos que acabe con los temblores de la isla.
Superman pedirá cuentas a Lex de lo sucedido, y este justificará su acción criminal, por llamar la atención del Hombre de Acero. Sin importarle al villano los victimas que conlleva la tripulación del robot. Lo único que quiere es que Superman le examine con su visión microscópica, detectando el héroe que se está muriendo, fruto de una descomposición celular muy rápida; de su experimentación con kryptonita, y una explosión que le llevo a una combinación de rayos de todas partes del espectro electromagnético, ciertos productos químicos y patógenos. Desde esa exposición, Superman no puede más que lamentar lo sucedido, está dispuesto en buscar una cura a Luthor; para él todas las vidas son sagradas, incluso la de su enemigo. Sin saber que Luthor ha retransmitido la conversación, llegando la noticia hasta el Daily Planet y al resto del planeta.
Entre flashback y flashback en Smallville con Clark Kent y Lex Luthor (el cual llama MacDonald a Clark), veremos con Superman lleva a Lex a la Fortaleza de la Soledad, para adentrarse en la botella de Kandor, en busca de una cura si éxito alguno. Adentrarse en la Zona Fantasma, pedir consejo a la Legión del siglo XXI, viajar hasta la Isla Paraíso, incluso a Atlantis. Para llegar a un punto de no retorno, gracias a otro de los mayores enemigos de Superman.
Mark Waid homenajea a Superman, a toda una trayectoria de décadas de aventuras y personajes, que han acompañado a toda una generación de lectores que han disfrutado de sus historias. No en vano, Waid es uno de los pilares de Superman actual de DC Comics, y en los que se vertebra la editorial, dando coherencia a los personajes y a las series que lleva a cabo. En cuanto Bryan Hitch, realiza un buen trabajo, con algunas dobles páginas sobresalientes; en alguna de ellas tiene un aire a las que hiciera el maestro Neal Adams en su carrera. Su arte está completado por unos de los mejores entintadores de las últimas décadas, Kevin Nowlan, un autor que le da su toque más personal a sus trabajos.
Sinceramente, Superman: Los últimos de Lex Luthor, me ha parecido una gran historia, en el que el guion y el dibujo conviven en perfecta armonía, para demostrar que todavía quedan muchas historias de Superman por contar. Un tebeo como los de antes, para disfrutar y releer en cualquier momento.
Superman: Los últimos de Lex Luthor
Guion de Mark Waid
Dibujos de Bryan Hitch
Tinta de Kevin Nowlan
Color de David Baron
Cartoné con sobrecubierta, 168 páginas, 24,5 x 31,5 cm
Traducción de Gonzalo Quesada
PVP: 38€

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