Tengo que decir que la obra de Will Eisner (1917, Brooklyn, Nueva York-2005, Lauderdale Lakes, Florida) me marcó profundamente como lector, no solo por la maestría del autor norteamericano, sino por la humanidad que reflejaba en sus historias en sus últimos treinta años de carrera como profesional. Una etapa prolija, que llegó tras años de haber abandonado la creación The Spirit, y de trabajar para el ejército (cómo civil, con contrato) entre 1951 y 1971, para la revista PS Magazine; complementado los manuales técnicos, a través de ilustraciones diagramas, guías paso a paso y tiras cómicas. Además de trabajar para General Motors o en escuelas de primaria.
Fue en 1978 cuando retomó su carrera, estableciendo el concepto de “novela gráfica”, con Contrato con Dios. Y otras historias de Nueva York, en las que Eisner nos relata cuatro historias interconectadas que le llegan a uno al corazón. En las que habla de la inmigración en los años treinta del siglo XX, de las penurias, miserias e injusticias que todo aquel que vivía en aquellos “tenements”, edificios de apartamentos de baja calidad, con familias con bajos ingresos. Aquí llegó en 1979, gracias a Toutain Editor, con traducción del amigo Enrique Sánchez Abulí, y rotulación del gran Eduardo Ripoll.
La aclamada obra de Will Eisner, se edita en Norma Editorial por tercera vez (anteriormente en 1997, 2007 en formato integral), con un nuevo diseño (siguiendo el realizado en La conspiración), dentro de la trilogía que la componen, Contrato con Dios, Ansia de vivir y Avenida Dropsie. Títulos que recogidos en un cofre, o directamente puestos a la venta de forma individual.
La primera de las historias, Contrato con Dios, viene a relatar la tragedia de Frimme Hersh, de la muerte de su hija Raquel (inspirada la hija de Eisner) de forma inesperada. Tras enterrarla y lloviendo a mares, camina hacia su casa, el tenement nº 55 de la Avenida Dropsie. Ya en su apartamento, se lamenta de lo sucedido, acordándose de tiempos pasados, tras tantas obras buenas con sus conciudadanos rusos, de haber escrito un contrato con Dios en una piedra. La misma con la que se marchó a Nueva York, donde encontró asilo en una comunidad hasídica. Resurgiendo de sus cenizas, convirtiéndose en un hombre de éxito.
La segunda de ellas, El cantante callejero, trata de la desventura de un hombre alcohólico, un joven cantante, promesa, que mal gasta su vida, cantando canciones populares y fragmentos de arias operísticas entre los tenements. Hasta que un buen día, recoge una nota del suelo, de Marta María, que le invita a subir a su apartamento, seduciéndole, para llegar a ser un barítono.
Súper, la tercera de las historias, se centra en la vida del señor Scuggs, del administrador del tenement, el Súper; al que los inquilinos reclamaban el arreglo de ciertas cosas, sin éxito alguno. Un trabajo nada fácil, en la que una mala jugada de una muchacha le llevara a los infiernos.
Finalizando con Cookalein, en la que confluyen varias historias, la de Sam y su mujer Fannie, una familia sin recursos, que veranea en una especie de hotel barato; la de Goldie, que sueña con casarse y la de Benny, un aprovechado de libro, junto con la aparición de un hombre bueno como Herbie. O la promiscuidad de la Sra. Minks y los celos irredentos de su marido Irving.
Cuatro historias que conforman una obra maestra, en la que Will Eisner demuestra la fragilidad del ser humano, de sus debilidades y sus pasiones. De la lucha de las personas humildes que intentan sobrevivir en una sociedad llena de conflictos y sin sabores; en las que la narración gráfica juega un papel fundamental para mostrar al lector, una obra llena de momentos mágicos.
Contrato con Dios. Y otras historias de los tenements, es sin duda una de las obras fundamentales del noveno arte. Cualquiera que se acerque a ella, podrá maravillarse del arte secuencial de un Will Eisner en estado de gracia. Su legado continuará por muchas décadas más y para las nuevas generaciones.
Contrato con Dios. Y otras historias de los tenements
Guion y dibujos Will Eisner
Introducción de Scott MacCloud
Cartoné, 216 páginas, 17 x 26 cm, monotono
Traducción de Enrique S. Abulí, Sergio Colomino
PVP: 28€





